Literatura Fantastica

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Literatura Fantastica

Mensaje  fanny el Sáb Feb 06, 2010 12:17 am

La literatura fantástica es un género literario de ficción, generalmente en forma de novelas o de relatos cortos. Se caracteriza porque utiliza la magia y otras formas sobrenaturales como un elemento primario del argumento, la temática o el ambiente.
El género fantástico se asocia y se pone en contraste con la ciencia ficción y con el terror. Los tres géneros ofrecen elementos comunes tales como componentes alejados radicalmente de la realidad o especulaciones sobre cómo podría ser dicha realidad, o cómo pudiera haber sido. La "fantasía" parece reservarse temas tales como la magia, valientes caballeros, damas en peligro, bestias míticas y búsquedas, en un ambiente medieval mientras que el terror generalmente se lleva a cabo en el presente con la intención de aterrorizar al lector y la ciencia ficción suele enclavarse en el futuro en un ambiente altamente tecnológico.

La historia

Los orígenes de la literatura fantástica se remontan a la mitología nórdica, mitología celta, mitología egipcia, mitología griega y la mitología romana. Dos famosos clásicos son la Odisea de Homero y la Eneida de Virgilio. Posteriormente se observa una influencia muy fuerte del romance medieval. Tanto el romance como el ciclo Artúrico, son considerados precursores claros de la fantasía contemporánea.

Durante el siglo XIX y principios del XX se publicaron muchas historias fantásticas bajo el nombre de ciencia ficción (escritas a menudo por los mismos autores). Después del gran éxito de El hobbit y El Señor de los Anillos escritas por J. R. R. Tolkien a mediados del siglo XX, así como las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis y las series de Terramar de Ursula K. Le Guin la escritura fantástica, influenciada a menudo por estos grandes trabajos y, también, por el mito, la epopeya, y romance medieval obtuvo renovada popularidad.

Actualmente, el género mantiene su popularidad gracias a autores como J.K. Rowling, autora de la heptalogía de Harry Potter.

La fantasía cómica, especialmente los trabajos de Terry Pratchett, también debe ser mencionado aquí, siendo un subgénero que parodia y ofrece una visión habitualmente sarcástica de las ideas antedichas, así como ideas fuera del género, de una manera posmoderna.

La literatura fantástica y sus más viejos precursores inspiraron los juegos de rol, tales como Dungeons & Dragons, que produjeron más ficción en el género. Las compañías del juego han publicado novelas fantásticas fijadas en los propios universos ficticios de sus juegos; las series Reinos Olvidados y Battletech son algunas de las más populares.

Del mismo modo, existen series de novelas basadas en las películas de la fantasía y series de la TV.

Aficionados a la fantasía se reúnen anualmente en la Convención de la Fantasía Mundial (World Fantasy Convention). El primer encuentro fue en 1975 y ha continuado cada año desde entonces. La convención se reúne en una ciudad distinta cada año.

Debido al aumento de popularidad durante el siglo XX, el género fantástico se ha subdividido varios estilos:

* Fantasía cómica,
* Fantasía contemporánea,
* Fantasía heroica,
* Fantasía romántica,
* Fantasía de superhéroe, un género relacionado generalmente de cerca con los elementos de la ciencia ficción así como otros géneros.

Literatura fantástica contemporánea

Si lo fantástico se define en oposición a lo real, el fantástico moderno nace con la instauración del paradigma racional durante la Ilustración.

Si bien comúnmente se suele considerar a los relatos antiguos y medievales como pertenecientes a la literatura fantástica, desde un punto de vista más riguroso, habría que clasificar a dichos relatos como pertenecientes al campo de la mitología.

Tanto la mitología como las religiones, constituyen narraciones donde se evidencia la cosmovisión de una determinada cultura en un determinado período histórico.

Esta concepción particular del universo era lo que constituía las bases de su propia realidad y esa era la función de dichos relatos.

Para las personas del medieval, la existencia de las brujas y los influjos satánicos, no eran considerados fantásticos, sino que constituían hechos cotidianos, creíbles y sin lugar a dudas, reales.

Durante la Ilustración y el desarrollo de la ciencia, la realidad del hombre medieval se convierte en superstición, como todo aquello que no es factible de ser comprobado a través del método científico.

Es aquí cuando nace el concepto de "fantástico", como un hecho que contraría las leyes de la ciencia.

La literatura fantástica, opera en esa zona donde ocurren hechos inexplicables para la lógica cartesiana, amenazando con subvertir el orden del mundo.

Al tiempo que se establece como una instancia crítica donde es posible indagar los límites del pensamiento racional como única instancia que regula la experiencia de lo real.

Si la literatura mitológica cumplía la función de instaurar un orden, la literatura fantástica contemporánea persigue la función de cuestionar dicho orden.

Es por esta razón que los relatos fantásticos modernos, suelen causar un efecto perturbador, donde la ansiedad y el miedo son las reacciones más frecuentes ante una persona racionalista, que no puede aceptar la fractura de una realidad concreta.

Por esta causa la literatura fantástica se superpone a otros criterios de clasificación, como los relatos góticos, la literatura romántica, los cuentos de terror, la ciencia ficción, etc.

Bajo esta premisa, habría que considerar como pionero del fantástico contemporáneo moderno a Edgar Allan Poe. Aunque no todos estamos de acuerdo con el concepto de la aparición del género fantástico en sus novelas.

fanny

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Re: Literatura Fantastica

Mensaje  fanny el Sáb Feb 06, 2010 12:24 am

Aca les dejo mas informacion....
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Los relatos con acontecimientos
irreales


Toda persona en uso de
razón conoce el límite entre lo real y lo irreal,
entre lo posible de lo que no lo es. No obstante, al escribir un
relato, el autor dispone de la libertad de
hacer desaparecer dicho límite. Nada impide al escritor
crear personajes, situaciones y entornos completamente irreales,
y a nosotros se nos presenta el dilema de cómo clasificar
ese tipo de relatos.


Antes de adentrarnos en la clasificación, podemos
responder a la sencilla pregunta del por qué de los
relatos con acontecimientos irreales. ¿Cuál es el
sentido de los mismos? Podemos encontrar la respuesta
aquí:



"Los relatos con acontecimientos irreales (como
también los de ciencia-ficción) responden a una
necesidad de evasión del mundo cotidiano, demasiado
vulgar y desprovisto de sorpresas, nos hacen soñar en un
mundo en el que todo es posible, donde la Tierra no
es el único habitáculo del hombre
porque este sale a la conquista de otros universos, situados
unas veces en el mundo sobrenatural, otras en el cosmos y
otras, simplemente, en el devenir misterioso de la
humanidad."



Este texto analiza
el tópico considerando que el relato con acontecimientos
irreales gira en torno
al humano. Podríamos agregar entonces que, en los relatos con
situaciones irreales, al no haber límite alguno, puede que los
protagonistas nada tengan que ver con la "humanidad". Como por
ejemplo, duendes, elfos, o cualquier otra raza, cada uno con su respectiva misión
dentro del ámbito irreal.

Se han adoptado tres tipos de clasificación para
los relatos con acontecimientos irreales: fantásticos,
extraños y maravillosos. A continuación,
desarrollaremos estas tres clasificaciones, con el objetivo de
dejar en claro las diferencias que existen entre cada una de
ellas.


Reconociendo lo
fantástico


"En el caso de la literatura fantástica
superponemos lo extranatural a lo natural, la (...) estética, a la realidad."


Un cuento no
necesariamente es fantástico porque se produzca en
él un simple hecho irreal, como podría ser un
animal que habla. Esto simplemente se asume y se continúa
la lectura,
teniendo en cuenta que la historia transcurre en un
mundo donde dicho animal tiene la facultad de hablar.


En el relato fantástico, los hechos irreales no
tienen justificación alguna. No existe una certeza sobre
lo que está ocurriendo, el lector necesita explicaciones y
estas no son provistas por el relato. Como lo afirma Tzvetan
Todorov: "la ambigüedad subsiste hasta el fin de la
aventura: ¿realidad o sueño? ¿Verdad o
ficción?"


Todorov también sostiene que el cuento
será fantástico mientras dure la vacilación
del lector, pero este, al finalizar la lectura,
inevitablemente tomará una decisión. Si el lector
niega que los hechos sucedidos son irreales, y pretende
enmarcarlos dentro de lo posible, la obra pertenece al género
extraño. Si el lector asume que es necesario renunciar a
la lógica,
es decir, acepta que los hechos del relato transcurren en un
universo
distinto y con otras leyes, el relato es maravilloso. Si
bien esto es lo que expresa Todorov, depende además de la valoración personal del
lector: puede no arrivarse a una conclusión porque, como
se dijo anteriormente, el relato fantástico no
proveé todas las explicaciones que el lector necesita para
tomar una decisión firme y segura sobre lo que
ocurre.

El relato
extraño y maravilloso


Podemos calificar a un relato como "extraño"
cuando este nos da la posibilidad de justificar, con herramientas
reales, todos los acontecimientos irreales que han sucedido a lo largo
de la obra. Son ejemplos claros de relatos extraños: Los sueños, las
historias contadas por dementes o personas bajo
efectos de sustancias que alteran su percepción
de la realidad, etc. Entonces, un relato es extraño
cuando, a pesar de los hechos irreales que en él se
suceden, no causa vacilación (o esta se disipa) por haber
una explicación perfectamente lógica para los
mismos.


Todorov introduce el concepto de
"fantástico-extraño": Según él, un
relato es fantástico-extraño si la
vacilación se disipa al final, es decir, solo al final del
relato se aclaran todas las dudas, como sería el
clásico final "...y todo resulto ser un sueño".
Todorov también menciona el relato "extraño puro":
aquel relato donde, ya desde el comienzo, contamos con la
herramienta real que nos permite enmarcar todos los hechos
irreales dentro de la lógica: "Y comenzó a
soñar que...". Otro ejemplo de relato "extraño
puro" es aquel que, si bien puede explicarse mediante la
lógica, son enormes casualidades, o hechos que muy
difícilmente puedan ocurrir; hechos altamente
improbables.


En cuanto al relato maravilloso, Todorov lo explica muy
claramente en su obra: "Si el lector decide que es necesario
admitir nuevas leyes de la naturaleza
mediante las cuales el fenómeno puede ser explicado,
entramos en el género de lo maravilloso." Es decir, en el
relato maravilloso, como se menciono anteriormente, resultan
insuficientes las posibilidades lógicas para explicar los
hechos que se desencadenan, y es necesario asumir que la
acción transcurre en otro universo, con otras
leyes.


Todorov establece divisiones entre las distintas clases
de relato maravilloso, mencionando las siguientes
divisiones:




  • Maravilloso hiperbólico: El tamaño de
    los seres u objetos es irreal.

  • Maravilloso exótico: Los hechos irreales son
    introducidos como reales, excusándose en que suceden en
    territorios lejanos o desconocidos.

  • Maravilloso instrumental: Se hace uso de herramientas
    irreales en un entorno real. Puede suceder que dichas
    herramientas sean solo irreales para la época en la que
    transcurre el relato.

  • Maravilloso puro: Completamente inexplicable, donde
    lo irreal no son simples detalles como en los casos anteriores,
    sino que todo el entorno esta involucrado. Guarda menos
    similitudes con el "mundo real" que los otros
    casos.



Todorov menciona también lo "maravilloso
científico", que es la
ciencia-ficción. Generalmente, los relatos de este
género pueden, en un futuro lejano, ser posibles, es decir
que pueden comprenderse mediante las herramientas de la
lógica. No es siempre necesario asumir cambios en las
leyes naturales, requisito para que un relato sea maravilloso.
Por este motivo, no tendremos en cuenta esta clasificación
y disentiremos con el autor de "Introducción a la literatura
fantástica" en ese aspecto.


Ciencia-ficción y literatura
fantástica


Tras lo descripto anteriormente, se hace necesario
aclarar, de manera breve, la diferencia entre literatura
fantástica y ciencia-ficción. Para ello resulta
apropiado el siguiente fragmento:



"Aunque ambos géneros comparten varios
elementos, son distintos: la ciencia-ficción (...) tiene
una base racional, mientras que la literatura fantástica
no la tiene. La ciencia-ficción es una especie de
proyección al futuro a partir de datos
científicos del presente.


En su origen, la ciencia-ficción no fue
más que una rama de la literatura fantástica.
Nació en la segunda mitad del siglo XIX, y en el XX ha
conocido un desarrollo
prodigioso."



Queda claro entonces, que ciencia-ficción y
literatura fantástica son dos géneros bien
diferenciables entre si, siendo dicha diferencia tan concreta
como el límite entre lo posible y lo imposible.


El realismo
fantástico


Ya hemos desarrollado los distintos tipos de relatos con
acontecimientos irreales: el fantástico, el extraño
y el maravilloso. Además, hemos diferenciado la literatura
fantástica de la ciencia-ficción. Para concluir
esta introducción, trataremos el tema del realismo
fantástico: "un movimiento
literario constituido en los últimos años en
Hispanoamérica, que se caracteriza sustancialmente por una
combinación de la realidad y la fantasía". El
realismo fantástico ciertamente pertenece a la literatura
fantástica, aunque posee sus propias características: el argumento es un hecho
real, al cual se le agrega un "ingrediente ilusorio o
fantasioso". Los personajes de este tipo de relatos provienen de
la cultura de los
pueblos, sus supersticiones, sus tradiciones, su folklore, sus
leyendas, su
historia, en conclusión, su idiosincrasia.



Análisis

A continuación, se procederá a un análisis de tres cuentos
fantásticos: dos de Julio CortazarJorge Luis Borges
("Borges y yo").
Los relatos serán analizados bajo las siguientes
premisas:
("casa
tomada" y "continuidad de los parques") y uno de



  • Argumento del cuento, y enfoque.
  • Descripción de los personajes.
  • ¿Por qué es un relato
    fantástico?



Primer cuento:
"Continuidad de los parques"


"Había empezado a leer la novela unos
días antes. La abandonó por negocios
urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la
finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el
dibujo de los
personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su
apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de
aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del
estudio que
miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito
de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante
posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y
otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su
memoria
retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes
de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida.
Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo
que lo rodeaba, y sentir a la vez que su
cabeza descansaba
cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos
seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba
el aire del
atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la
sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose
ir hacia las imágenes que se concertaban y
adquirían color y
movimiento, fue testigo del último encuentro en la
cabaña del monte. Primero entraba la mujer,
recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el
chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus
besos, pero él rechazaba las caricias, no había
venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta,
protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El
puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía
la libertad agazapada. Un diálogo
anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se
sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que
enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo,
dibujaban abominablemente la
figura de
otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado:
coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante
tenía su empleo
minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía
apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se
separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que
iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para
verla correr con el
pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles
y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del
crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no
debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no
estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres
peldaños del porche y entró. Desde la sangre
galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la
mujer:
primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En
lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la
segunda. La puerta del
salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los
ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo
verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una
novela."


Análisis del primer
cuento


Argumento/Enfoque: Una persona, aparentemente de
buen pasar económico, se encuentra sumamente interesada en
una novela que tiene a medio leer. Tras finalizar asuntos de
trabajo, regresa a su hogar y, luego de acomodarse
cómodamente en un sillón de terciopelo verde,
prosigue con la lectura. Tras ello, el enfoque del relato cambia
hacia lo que ocurre "adentro" de la novela. Un hombre
rústico es recibido por su amante en una cabaña. Al
parecer la hora de cometer un asesinato habría llegado. La
amante le demuestra su afecto, y luego el hombrehomicidio. En ese momento ingresa a la casa del hombre que estaba leyendo la novela y lo busca siguiendo las instrucciones de la

rústico, que era un leñador, parte para cumplir con
el mujer, hasta encontrarlo en su sillón. Se confunden los enfoques y se rompe el límite entre lo real y lo irreal.

Personajes: Los personajes no tienen nombre
propio, sino que son simples instrumentos de dos realidades que
se confunden entre si.


El hombre que lee la novela da la imagen de una
persona en buena posición económica que, al
interesarse tanto por una novela, resulta absorbido por esta y se
convierte en su víctima, contra todo razonamiento
lógico.


El mayordomo simboliza un elemento del mundo real, una
persona totalmente ajena a la novela, que sirve como evidencia de
que la realidad y la novela son dos ámbitos distintos. Es
cuando el se retira que se produce la
confusión.


El leñador es un hombre rústico. La
relación con su amante se ve condicionada por lo que
ocurre en la novela, y el lector de la misma se halla tan
concentrado en esta, se halla tan cerca de él, que le es
posible romper el límite y, para liberarse él y su
amante, asesinar al lector.


La amante es una mujer apasionada que deposita su
confianza en el leñador y coopera con él,
indicándole como asesinar al lector de la novela,
mostrando un claro conocimiento
de su residencia.


Por qué es fantástico: El lector de
este cuento difícilmente puede asumir el hecho irreal que
aquí se produce. Este acontece de manera imprevista y
repentina. No es un hecho que simplemente se asume y se prosigue
con la lectura, sino que cambia sin aviso todas las leyes
lógicas que, hasta el momento en que se produce el hecho,
se podían aplicar perfectamente. El lector se queda con un
sentimiento de incertidumbre ante la ambigüedad. El
límite entre lo real y lo irreal se rompe sin
ningún tipo de justificación y sin dar
explicaciones. Supuestamente el enfoque de la novela estaba
contenido adentro del enfoque de la realidad, era un cuento
adentro de otro cuento, pero este orden se quiebra y se
mezclan los dos, provocando una molestia en el lector y
convirtiendo al relato en un relato fantástico. No es
maravilloso porque no hay manera de justificarlo, ni se asume con
facilidad. No es extraño porque no hay causas
lógicas que justifiquen lo ocurrido. (Por ejemplo no es un
sueño, ni una alucinación).


Segundo cuento:
"Casa tomada"


"Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y
antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la mas ventajosa
liquidación de sus materiales)
guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno,
nuestros padres y toda la infancia.
Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una
locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse.
Hacíamos la
limpieza por
la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba
a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina.
Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por
hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar
pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para
mantenerla
limpia. A
veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos.
Irene rechazo dos pretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió
María Esther
antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años
con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de
hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada
por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos
allí algún día, vagos y esquivos primos se
quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o
mejor, nosotros
mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado
tarde. Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de
su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de
su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las
mujeres tejen
cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada.
Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el
invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía
un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le
agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana
encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los
sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto,
se complacía con los colores y nunca
tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar
una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si
había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no
llegaba nada valioso a la Argentina.
Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene,
porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera
hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando
un pullover está terminado no se puede repetirlo sin
escándalo. Un día encontré el cajón
de abajo de la cómoda de
alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban
con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve
valor para
preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No
necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba
plata de los campos y el dinero
aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido,
mostraba una destreza maravillosa y a mi se me iban las horas
viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y
viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban
constantemente los ovillos. Era hermoso. Cómo no
acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una
sala con gobelinos, la biblioteca
y tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que
mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de
roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la
cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban
los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con
mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba
por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados
las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que
conducía a la parte mas retirada; avanzando por el pasillo se
franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la
casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la
puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a la cocina y
el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era
muy
grande; si no, daba
la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas
para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa,
casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la
limpieza, pues es increíble como se junta tierra en los
muebles. Buenos Aires
será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra
cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa
el polvo en los mármoles de las
consolas y
entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien
con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se
deposita de nuevo en los muebles y los pianos.


Lo recordaré siempre con claridad porque fue
simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba
tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente
se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por
el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba
la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché
algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de
silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un
segundo después, en el fondo del pasillo que traía
desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared
antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe
apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro
lado y además corrí el gran cerrojo para más
seguridad.


Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando
estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a
Irene:


-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte
del fondo.


Dejó caer el tejido y me miró con sus
graves ojos cansados.


-¿Estás seguro?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que
vivir en este lado.


Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso
porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas
cosas que queríamos. Mis libros de
literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca.
Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos
años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió
los primeros días) cerrábamos algún
cajón de las cómodas y nos mirábamos con
tristeza.


-No está aquí.

Y era una cosa mas de todo lo que habíamos
perdido al otro lado de la casa.


Pero
también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun
levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las
once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir
conmigo a la cocina y ayudarme a
preparar
el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba
el almuerza, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos
alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los
dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la
mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de
comida fiambre.


Irene estaba contenta porque le quedaba mas tiempo para
tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por
no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de
estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el
tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi
siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más
cómodo. A veces Irene decía:


-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da
un dibujo de trébol?


Un rato después era yo el que le ponía
ante los ojos un cuadradito de papel para que
viese el mérito de algún sello de Eupen y
Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco
empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin
pensar.


(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba
enseguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo,
voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene
decía que mis sueños consistían en grandes
sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros
dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche
se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos
respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce
a la llave del velador, los mutuos y frecuentes
insomnios.


Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De
día eran los rumores domésticos, el roce
metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las
hojas del álbum filatélico. La puerta de roble,
creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño,
que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a
hablar en vos mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una
cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros
sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos
allí el silencio, pero cuando tornábamos a los
dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada
y a media luz, hasta pisábamos despacio para no
molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene
empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba
enseguida.)


Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De
noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba
hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la
puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el
sonido. A Irene le llamo la atención mi brusca manera de detenerme, y
vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los
ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de
roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde
empezaba el codo casi al lado nuestro.


No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene
y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos
hacia atrás. Los ruidos se oían mas fuerte pero
siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la
cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía
nada.


-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba
de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se
perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían
quedado del otro lado, soltó el tejido sin
mirarlo.


-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le
pregunté inútilmente.


-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los
quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde
ahora.


Como me quedaba el reloj pulsera,
vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de
Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle.
Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré
la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le
ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa
tomada."


Análisis del segundo
cuento


Argumento/Enfoque: Irene y su hermano habitaban
una casa enorme, en la ciudad de Buenos Aires. Los dos solteros,
vivían en la mansión que perteneció a sus
antecedentes. Vivían "sin pensar". Llevaban una vida muy
tranquila, Irene se dedicaba a tejer. De pronto comienzan a
perder el control sobre
distintas partes de su casa. Algo de lo que no se da detalle pero
que aparentemente representa un peligro, iba tomando poco a poco
posesión de las distintas partes del hogar,
haciéndoles perder las pertenencias que allí se
encontraban. Solo se podían defender temporalmente
cortándole el acceso a "eso", cerrando las puertas. De
todas maneras, "eso" toma posesión de la totalidad de la
casa, expulsando a Irene y su hermano de la misma. Tan peligroso
parece ser lo desconocido que el hermano de Irene arroja las
llaves de la casa para que ningún "pobre diablo" se
equivoque e ingrese. Se le da un enfoque como si se llevase una
vida cotidiana sin nada raro a excepción de la toma de la
casa. Tan cotidiano es el enfoque, que hasta se citan calles
reales de Buenos Aires, como si esa casa estuviese realmente
ahí, y se pudiese ir en cualquier momento.


Personajes: Uno de los protagonistas en este
cuento es algo completamente desconocido, lo cual contribuye a
sembrar incertidumbre, característica propia del cuento
fantástico.


Irene es una mujer aparentemente tranquila, se dedica solo a coser y limpiar, y
no parece tener preocupaciones a excepción de aquello misterioso que
esta tomando la casa y haciéndole perder sus pertenencias.


El hermano de Irene es quien relata la historia, aparece
como un poco mas despierto y alerta que su hermana, pero solo un
poco. Termina acostumbrándose a vivir en una parte de su
casa, siendo vecino de algo que esta permanentemente al
acecho.


Tanto Irene como su hermano representan personas
enormemente rutinarias e inmutables, que se ven perturbadas ante
un hecho del cual no se dan detalles pero que ciertamente les
provoca un daño irreparable a sus vidas.


Por qué es fantástico: A diferencia
del primer cuento, el hecho irreal no aparece sobre el final de
manera abrupta, sino que va aconteciendo durante el transcurso
del relato. En este cuento es extremadamente difícil
asumir el hecho irreal sin cuestionamientos. Dicho hecho esta
envuelto en una espesa capa de misterio. Se entiende que
está sucediendo algo irreal pero no se entiende
qué. Provoca enorme molestia en el lector, incluso
decepción al terminar de leer el cuento y no enterarse de
que sucedió. Al no poder asumirse
sin cuestionamientos, no es maravilloso. Al no haber una
herramienta lógica a la cual apelar, no es extraño.
Responde perfectamente a la definición de relato
fantástico.


Tercer cuento:
"Borges y yo"


Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo
camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya
mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la
puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su
nombre en una terna de profesores o en un diccionario
biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la
tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el
sabor del café
y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un
modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria
exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo
vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me
justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas
válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo
bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la
tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a
perderme, definitivamente, y sólo algún instante de
mí podrá sobrevivir en el otro.


Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta
su perversacostumbre de falsear y magnificar. Spinoza
entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser;
la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo
he de quedar en Borges, no en mí
(si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una
guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son
de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga
y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.


No sé cuál de los dos escribe esta
página.


Análisis del tercer
cuento


Argumento/Enfoque: Borges menciona las
diferencias entre él y Borges. Se confunde la primera y la
tercera persona, habla como dos personas distintas, es una, y
pone en duda que sea alguien. Pretende mostrar sus distintas
facetas, afirma que una de ellas esta casi extinta. No se sabe
por cual de los dos Borges esta escrita la página, lo cual
crea una duda en el lector. Lo lógico seria que estuviese
escrita por el Borges que escribe en primera persona, pero este
mismo lo pone en duda, y el otro, el Borges en tercera persona,
también es él...


Personajes: Este cuento fantástico crea su
duda precisamente con respecto a los personajes: ¿Es uno o
son dos? De lo único que tenemos certeza es que, sea uno o
sean dos, es Borges. Borges esta perdiendo todo a manos del
"otro" que también es él, en una distinta faceta.
Al criticar al otro se autocritica. Se expresa como si tuviese la
capacidad de dividirse a él mismo, como si él fuese
ajeno a él. Por supuesto, esto escapa a los límites de
la realidad.


Por qué es fantástico: Porque desde
su comienzo hasta el fin crea una duda molesta en el lector.
Sobre el final refuerza esta duda, al afirmar que no sabe
cuál de los dos escribió esa pagina. Con tal
afirmación el lector, que ya tenía la duda normal
que provoca una persona dividida en dos personajes según
sus distintas facetas, no sabe cuál de estos personajes
escribió lo que leyó. El
lector no tiene una explicación razonable para responder
cual de los dos Borges escribió el cuento, tampoco puede
explicar la mezcla entre la primera y tercera persona. Es un
cuento fantástico: Nada sugiere que sea extraño, y
no hay nada que se pueda asumir para afirmar que es maravilloso,
pues la duda emana del mismo autor del texto.



Conclusión

Como conclusión del presente informe, y luego
de haber analizado tres cuentos fantásticos distintos,
podemos deducir que el cuento fantástico no necesariamente
debe seguir un orden establecido.


En el primer cuento, ocurre un hecho irreal sobre el
final, de manera abrupta. En el segundo, los hechos irreales se
vienen sucediendo uno tras otro, de manera
esporádica.


En el tercero, se parte directamente de una base irreal:
una persona que se divide en dos.


No importa de que manera se nos presenten los hechos
irreales, lo importante es que no los podamos pasar por alto, ni
tampoco podamos utilizar una excusa lógica. Si los
pudiésemos pasar por alto, es decir, por más que
fuese algo irreal e imposible no nos afectase, estaríamos
en presencia de una obra maravillosa. Si pudiésemos haber
antepuesto una excusa dentro de la lógica (era un
sueño, alucinaba, fue una gran coincidencia) hubiese sido
un relato extraño.


Solo cuando nos quede una duda sólida, algo que
no hay forma de saber y que el relato no nos develará,
estaremos frente a un cuento fantástico.


La literatura fantástica además utiliza
enfoques muy particulares.


Una técnica muy utilizada por Cortazar es la de
crear dos enfoques distintos, dos historias paralelas, que un
momento se confunden en una sola, de manera imprevista e
ilógica. Así consigue sorprender al lector,
sembrarle una duda. Son ejemplos de esta técnica el cuento
aquí citado "Continuidad de los parques" como
también lo son "axolotl" y "la noche boca
arriba".


Borges, en este caso, ha llevado un problema de identidad al
extremo de convertirlo en un relato fantástico. Tal es la
magnitud del problema de personalidad
que tiene entre sus distintas facetas, que lo lleva a separarlo
en dos personas distintas. La duda emana directamente del autor
del relato. Al ocurrir esto el lector no puede pretender
responderla, y el relato es absolutamente fantástico. Es
una prueba que los relatos fantásticos también
pueden surgir desde los problemas de
identidad.


En "casa tomada" observamos el contraste entre lo irreal
y lo normal y cotidiano. A excepción de los momentos en
que ocurren los hechos irreales, el resto transcurre con notada
normalidad. Así se incrementa la sorpresa, e incluso puede
utilizarse para crear suspenso, o para impacientar al lector en
busca de una explicación de los hechos.


Además de las técnicas
vistas, existen cantidad de otras para escribir relatos
fantásticos, y cada una varía con la
personalidad y creatividad de
cada autor, y el efecto que desee causar.

fanny

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